Ciclo vicioso de la dermatitis atópica

El brote atópico

La evolución de la DA es fluctuante: hay temporadas, normalmente en verano, en las que la piel está mejor (rojeces aisladas, piel algo seca, leve picor); y otras en las que empeora sin causa aparente, con posible aparición de brotes atópicos (fase aguda). En los cambios de estación (especialmente primavera y otoño) y cuando se producen cambios bruscos de temperatura, es cuando suelen aparecer los brotes. Los brotes se caracterizan por una sequedad extrema y un picor intenso que hace que el paciente se rasque y se produzca lesiones rojizas, que pueden llegar a infectarse.

Es importante tener en cuenta que pueden darse factores desencadenantes de brotes esporádicos, como los cambios de estación (sobre todo de otoño a invierno), el clima, infecciones, piel seca, etc.