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La piel es el mayor órgano del cuerpo humano. Su función principal es actuar como barrera protectora que aísla al organismo del medio que lo rodea, protegiéndolo y contribuyendo a mantener íntegras sus estructuras, al tiempo que actúa como sistema de comunicación con el entorno. La piel tiene una disposición de barrera que impide la entrada de sustancias nocivas (microorganismos, cuerpos extraños y radiaciones solares perjudiciales), impide la salida de sustancias (líquidos y células) fundamentales para la vida, regula la temperatura corporal protegiéndonos de los cambios e temperatura ambiental y transforma los rayos del sol en vitamina D.

Estructura:

  • Epidermis: es la capa más externa de la piel y constituye la envoltura protectora natural frente al entorno.
  • Dermis: es la capa de piel situada bajo la epidermis y firmemente conectado a ella. Desempeña una función protectora, representa la segunda línea de defensa.
  • Hipodermis o tejido subcutáneo: es la capa más profunda de la piel. Está compuesta por células adiposas y tejido conjuntivo
    Cada una de las capas tiene funciones y componentes diferentes que se interrelacionan.

estructura de la piel

¿Qué es la función barrera protectora de la piel?

La piel cuenta con una barrera protectora para protegerse de las agresiones externas. Es conocida como función barrera protectora que consta de una película hidrolipídica (agua + grasa) y un manto ácido cuyo cometido es el de ejercer de función barrera exterior protegiéndonos frente a los patógenos como bacterias, virus y hongos. Esta película hidrolipídica de agua y grasas, además mantiene la elasticidad de la piel. En una piel sana el equilibrio entre grasa y agua se mantiene intacto. El deterioro de la función barrera protectora de nuestra piel puede llevar a una sobrecolonización de bacterias (Staphylococcus aureus spp) aumentando el riesgo de infección en la piel.

¿Qué es la película hidrolipídica?

Es una mezcla de factores hidratantes naturales (NMF) de la piel y lípidos epidérmicos. Como factores hidratantes naturales de la piel tenemos: agua transepidérmica, secreciones glandulares (urea) y sustancias producidas por el proceso de queratinización (queratina). Esta película hidrolipídica también es la responsable de que el agua corporal quede retenida en la piel y no se evapore. La película hidrolipídica varía en cantidades y composición dependiendo de la zona del cuerpo así como de factores exógenos y endógenos como la hora del día, la estación del año, la humedad ambiental, la alimentación, el estrés o posibles enfermedades.

Los lípidos epidérmicos son un componente muy importante en la función barrera de la piel, constituirían el “cemento” entre los ladrillos (las células córneas). Si se eliminan las capas superiores de corneocitos (células superiores de la piel), por ejemplo al retirar un esparadrapo, los lípidos epidérmicos se pierden con ellas. Como consecuencia, las sustancias químicas y los microorganismos patógenos pueden penetrar hacia las capas más profundas de la piel.

¿Qué es el manto ácido de la piel?

Para cumplir con esta tarea protectora, la piel tiene una capa denominada manto ácido. El manto ácido brinda esta protección porque posee una acidez o pH que oscila entre 4,7 y 5,75, que le confiere una propiedad antimicrobiana, es decir que inhibe la colonización de bacterias, virus  y hongos. Sin embargo, diariamente sometemos el pH de nuestra piel a diversas agresiones como la contaminación, los cambios de temperatura y los productos químicos agresivos. Por lo tanto, ayudar a mantener el valor de pH óptimo de la piel es fundamental para protegernos.

Tipos de piel

Nos podemos encontrar con pieles normales, grasas, secas y sensibles.

El tipo de piel que cada uno tiene, viene determinado genéticamente, pero el estado de la piel puede variar según unos factores internos y externos:

  • Factores internos: predisposición genética, el envejecimiento biológico de la piel, los niveles hormonales y posibles alteraciones de ellos, así como ciertas enfermedades dermatológicas o sistémicas (dermatitis atópica, psoriasis, ictiosis y diabetes).
  • Factores externos: climatológicos y medioambientales, contacto con agentes químicos como las sustancias limpiadoras y los disolventes, exposición a la radiación UV y el efecto de tratamientos o de preparados para el cuidado de la piel, tales como los medicamentos (tópicos y sistémicos).

Es aquella que no presenta ninguna alteración y la hidratación cutánea presenta una normalidad absoluta. Su función barrera protectora está intacta. Sus características son:

  • Color uniforme con una buena irrigación.
  • Tacto aterciopelado.
  • Flexible, tónica.
  • Poros cerrados y pequeños.

Es aquella que presenta un exceso de grasa o sebo, debido a que las glándulas sebáceas producen demasiado sebo. Sus características son:

  • Poros abiertos. Pueden aparecer espinillas debido al bloqueo de los poros.
  • Textura untosa
  • Piel más engrosada

Es toda aquella que tiene un umbral de tolerancia inferior al de una piel normal, es decir que reacciona frente a estímulos a los que una piel normal no reacciona. Es una piel más frágil, que fácilmente presenta irritaciones, rojeces y/o patologías (acné, dermatitis atópica…).

La piel seca se caracteriza por una falta de humedad. La sequedad cutánea se caracteriza por presentar aspereza, descamación, pérdida de flexibilidad y elasticidad, grietas e hiperqueratosis.

La falta de hidratación puede provocar una alteración en la función barrera de la piel, y su flora bacteriana, dejándonos expuestos a una posible colonización bacteriana, irritación de la piel, incremento del prurito y en consecuencia un empeoramiento significativo en la apariencia de nuestra piel.

  • Si la sequedad no es tratada, la piel puede presentar:
  • Descamación leve.
  • Falta de flexibilidad y elasticidad.
  • Sensación de tirantez.
  • Posible picor.

Si la piel es extremadamente seca o también llamada xerosis, se presenta:

  • Piel agrietada con tendencia a la formación de fisuras.
  • Formación de callosidades / descamación.
  • Picor frecuente.

La piel muy seca y escamosa se da sobretodo en personas mayores, en las manos, pies, codos y rodillas debido a que en la piel en la tercera edad se reduce la actividad de las glándulas sebáceas y la transpiración, lo cual puede causar irritación.

Situaciones que cursan con piel seca

Dermatitis atópica, Eczemas, Rojeces, Rosácea, Psoriasis, Diabetes, Pieles sensibles e irritantes, Piel envejecida, Tratamientos con quimioterapia y radioterapia, Personas encamadas

Tratamiento de la piel seca o extraseca

El uso de cremas y lociones emolientes constituye la principal línea de actuación en el tratamiento de la piel seca o extraseca, siendo fundamental para restaurar la capa córnea.

Los emolientes, por un lado, forman una capa protectora en la superficie del estrato córneo reteniendo agua y, por otro lado, aportan lípidos estructurales que restauran la estructura de la barrera protectora de la piel, lo que impide la penetración de los alérgenos y las sustancias irritantes, restableciendo el equilibrio de la flora cutánea y el control del picor.

Tan importante es una buena hidratación como el uso de geles de baño y champús sin jabón con un pH ligeramente ácido que restablezcan la barrera lipídica.