Regulación de la función barrera de la piel

La piel es el órgano más grande de nuestro cuerpo y, como tal, nos ayuda a realizar labores tan importantes como regular la temperatura corporal, ya que evita la pérdida y la entrada excesiva de agua de nuestro cuerpo, o prevenir posibles infecciones, siendo la primera barrera que se encuentran los agentes infecciosos. Algunas de las funciones de la piel son las siguientes: Función de la epidermis Evitar la pérdida de agua La piel nos ayuda a perder calor en tiempos veraniegos. Nuestro cuerpo reduce la temperatura mediante la evaporación de agua que sale a través de nuestra piel. Se…

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La piscina, ¿aliada o enemiga de la dermatitis atópica?

Existen varios mitos o falsas creencias en torno a la dermatitis atópica. Uno de ellos es aquel que dice que las personas con piel atópica no pueden bañarse en la piscina. Como muchos otros mitos, este también resulta ser falso. Las personas con dermatitis atópica sí pueden bañarse en la piscina, salvo en casos muy graves, aunque es importante ducharse al salir de la piscina y hidratar bien la piel con cremas para dermatitis emolientes como las de la gama Multilind® después de la ducha.   Cloro de la piscina en la piel Creemos que era necesario aclarar esto ahora…

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La dermatitis atópica grave y el tratamiento con corticoides

La dermatitis atópica es una afectación de la piel que se caracteriza por: la sequedad, la inflamación, el enrojecimiento las lesiones de descamación, que originan picor. Puede afectar a todas las edades, aunque en la infancia es la edad en la que es más frecuente. Como en otras afectaciones de la piel, existen diferentes grados de afectación.    

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El estrés y la atopia

Ha sido ampliamente demostrado por expertos que existe una cercana relación entre los factores psicológicos y la atopia. Concretamente, el estrés puede actuar funcionando como causa de los brotes, pero también aparecer como consecuencia de los síntomas de la dermatitis atópica en adultos. Muchas veces las personas con piel atópica son capaces de ver la conexión entre su estado emocional y su estado cutáneo, pero no siempre es así.

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La pitiriasis alba

Tal vez tengas un niño con dermatitis atópica. Puede que lleves lidiando con sus eczemas durante unos cuantos años. Tal vez seas tú quien sufre esa dermatitis atópica. Ya sea un caso u otro, seguro que alguna vez has observado la aparición de manchitas blancas sobre tu piel o la de tu hijo o hija. Manchitas blancas, que comienzan muchas veces como áreas rosadas y ligeramente descamadas; en la cara, en los brazos o en las piernas.

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Relación entre la dermatitis atópica y las alergias

La dermatitis atópica puede ser desencadenada por diferentes circunstancias, aunque típicamente se tiende a pensar en la causa alérgica. La alergia es una de las posibles causas, aunque no la única. De hecho, en la mayoría de los casos, no somos capaces de saber qué provoca el estado inflamatorio de la piel que causa la dermatitis atópica. En cuanto a la relación entre la dermatitis atópica y las alergias podemos distinguir diferentes situaciones:  

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La estacionalidad de la dermatitis atópica

La dermatitis atópica es una condición crónica de la piel, intrínseca a la persona, pero que a lo largo de la vida se va a manifestar de diferentes maneras, incluyendo un estado de reposo en el que apenas hay sintomatología. Sin embargo, la infancia es una época en la que los brotes son frecuentes, posiblemente relacionados con el hecho de que el sistema inmune está en maduración y desarrollo.   Estación del año y dermatitis atópica Aunque es una condición propia de cada persona, la dermatitis atópica se ve muy influenciada por las condiciones del ambiente. Por eso, la temperatura,…

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Factores desencadenantes de los brotes de dermatitis atópica

La atopia, o dermatitis atópica, es un proceso de causa fundamentalmente hereditaria. Se trata de una afectación de la piel que característicamente se manifiesta con brotes, en el desarrollo de los cuales intervienen muchas veces factores diferentes a los genéticos. Podemos clasificar esos factores fundamentalmente en 3 grupos: factores externos, infecciosos y de índole personal.