En primavera, con los cambios de temperatura, la mayor exposición de la piel al exterior y la aparición del polen; es más probable que surjan brotes de dermatitis atópica. Te explicamos como afrontar la primavera.

dermatitis atopica en niños

La piel de los niños, la dermatitis atópica y los cambios de estación

La piel de los niños en general, y en especial la de los niños con piel atópica, es sensible a los cambios de temperatura y a las características del tiempo de las diferentes estaciones del año. Independientemente de que estemos en un momento de brote o no, los cambios pueden determinar la aparición de diferente tipología de lesiones en la piel. Y obviamente desencadenar que regresen los brotes de dermatitis atópica o eccemas. Típicamente la dermatitis atópica empeora en otoño y en invierno y mejora durante el verano y el calor, pero en cada una de las estaciones son necesarios…

piel atopica y cambios de temperatura

¿Cómo afecta la temperatura a la piel atópica?

Como hemos visto, la piel atópica se caracteriza por presentarse siguiendo un patrón de brotes atópicos es decir, por la aparición de lesiones inflamatorias con enrojecimiento de la piel y picor o prurito, que se pueden ver agravadas por el rascado frecuente. La aparición de brotes de piel atópica o dermatitis atópica están condicionados por diversos factores, tanto inherentes a la persona (herencia genética, etc.) como externos (temperatura, humedad, etc.). Cuando aparece un brote es necesario aplicar un tratamiento para piel atópica específico que permita que los síntomas remitan lo antes posible, sin embargo, es importante seguir  una serie de pautas y…

Dermatitis atópica y primavera

Enrojecimiento, irritación, picor, erupción, piel seca y escamada… Son algunas de las características de la dermatitis atópica, una enfermedad que afecta a alrededor del 5% de la población, aunque es más frecuente en niños y adolescentes, entre los que llega a alcanzar a cerca del 20%. De hecho, puede aparecer en los bebés a partir de los 2 meses, pero también es bastante habitual que desaparezca con el tiempo. Así ocurre en cuatro de cada cinco casos una vez se cumplen los 10 o 12 años de edad.